Por El Águila Real
Todos los pueblos del mundo tienen memoria, esta forma su historia en sus anales, siempre se escriben con profundos caracteres, todos los eventos que tuvieron resonancia y cuestionamiento de carácter social, político, económico, cultural o de cualquier otra índole significativa. Las incidencias protagonizadas por sus actores quedan ahí registradas para su análisis y desde luego para recibir tarde o temprano su fallo justiciero.
Eso si, nadie se escapa de recibir su propio merecimiento, éste, es por ahora al sopesarla en los platillos de la justicia divina, la cruda realidad del ya no tan famoso diputadito José del Carmen Escayola Camacho.
Para ninguna mente juiciosa y de observancia en las cuestiones políticas, les resultaba difícil comprender al inicio de este trienio que el químico e incisivo Legislador Escayola Camacho, tenía ante sí, un prometedor y dilatado horizonte para escalar con relativa facilidad, las cumbres de su Éverest político.
Sin embargo, se preguntan todos ¿qué le sucedió en el tránsito hacia el encuentro de su propio destino? Nadie lo sabe a ciencia ciertas, los politólogos de café que ha diario deshojan las margaritas vierten los más variados comentarios respecto a lo que le sucedió y el por qué quedó arrinconado con su fracasada aspiración, en el escaparate del cuestionamiento público.
Para los dirigentes del Partido Revolucionario Institucional les resultaba muy claro entender que el Diputado José del Carmen Escayola, sin lugar a dudas, hasta hace cinco o seis meses, sería el abanderado del tricolor por la comuna del Municipio de Centro, él era hasta entonces el precandidato natural de su partido.
Sin embargo, como se dice en la jerga callejera “En la política no hay nada escrito” y la política es como toda mujer de bello rostro y casquivana, le sonríe a todos y a todos entusiasma, para luego a la hora de la verdad, los lleva al sufrimiento y ver truncadas sus más caras ilusiones.
¿Fue esto acaso, lo que le sucedió al Diputado Escayola Camacho?, no se puede dar un veredicto certero sobre lo que aconteció.
Antes es preciso hacer un profundo análisis sobre las causas y que según la opinión generalizada, fueron varios los factores que se conjuraron en su congelamiento para la precandidatura a la alcaldía de Centro, así pues, plasmemos algunas opiniones recogidas en los corrillos populares. Se le señalaba que estaba involucrado en el complot que se gesto en contra del H. Ayuntamiento de Centro que encabeza Evaristo Hernández, para que no le otorgaran un préstamo de 700 millones de pesos que el alcalde solicitó para enfrentar las secuelas que dejó la gran inundación de Villahermosa y de colonias y villas pertenecientes al Municipio de Centro; en aquella época Escayola era el Coordinador de la bancada priista que conformaba la mayoría en el H. Congreso del Estado de Tabasco y era el hombre fuerte de confianza del gobernador Químico Andrés Granier.
Desde luego todas las trabas que se le pusieron al edil para no otorgarle el préstamo que solicitaba se la etiquetaron a Escayola, ganándose con estas acciones que se alzaran voces fuertes de repudio a su negativo proceder, también hay que agregar sus cotidianas intervenciones ante la prensa escrita y hablada, neutralizando sistemáticamente las iniciativas de sus adversarios políticos de otros partidos, su figura se fue desgastando ante la opinión pública, sin olvidar su prepotencia y soberbia mostrada ante el ciudadano común y hasta con el mismo personal del H. Congreso los cuales se quejaban de la actitud prepotente del diputado quien ya se sentía presidente municipal y nuevo rico.
En hora buena Señor Gobernador por haber tomado una decisión a tiempo, porque si no, imagíneselo usted, como presidente municipal, claro está que muy difícil llegaría al trono y con facilidad cualquier otro candidato lo arrasaría en las elecciones, ya que es un tipo carente de liderazgo y poco conocedor de cuestiones políticas, más bien es un político de barrio.
Ahora esperemos que no lo baya apremiar con alguna dirección, por que este señor políticamente no levanta nada, su suerte le dejo de sonreír, o Usted amable lector cree que este señor tiene carisma, eso le queda de tarea.