Por Victor L. Valenzuela Olivé
Actualmente en la sociedad mexicana vivimos en un estado de temor e inseguridad, generado por la corrupción en el Gobierno en todos sus niveles. La denuncia de los delitos no es una opción, debido a que los delincuentes toman represalias o venganza contra aquellos que se deciden en denunciar. La aplicación de la pena de muerte o pena capital, es un tema que los partidos políticos simplemente ni siquiera toman en cuenta. Hasta cierto punto en México convivimos con la muerte desde tiempos ancestrales y actualmente dicha convivencia la seguimos demostrando con nuestro día de muertos, escribimos calaveras y decimos que la muerte forma parte de nuestra cultura e idiosincrasia, pero resulta un tanto contradictorio que el tema de la pena de muerte nos espante cuando se habla de ello.
Muchas son las opiniones al respecto, lo cierto es que este tema debería dársele el beneficio de la duda, ya que debería considerarse desde todos los ángulos posibles, no solo del panismo católico.
Si bien es cierto que nuestro vecino del norte (E.E.U.U.) contempla la aplicación de la pena capital y aún así no se ve reflejado con ello que la delincuencia disminuya, también es cierto que se tienen otros beneficios con dicha ley.
El delincuente desde el momento que va a cometer un delito, sabe que su vida esta en juego, por ello no le asusta que le apliquen la pena capital, lo cual en cierto modo no influye en el hecho de que se cometa o no el delito, a esto habría que analizar también la gravedad del delito y su repercusión en la sociedad.
Pero imaginemos un delito grave, tanto que repercute en la sociedad empezando por el daño y secuela que deja en la victima como en su familia.
El delincuente es detenido y encarcelado. No es posible (bueno si lo es porque con eso hemos vivido hasta ahora) que los impuestos de la victima y/o su familia sirvan para alimentar al delincuente tres veces al día, darle médico y medicinas.
Consideremos que con la aplicación de la pena de muerte se obtiene lo siguiente: no habría sobrepoblación en las cárceles, debido a ello se controlarían mejor (muchos delitos se cometen desde las cárceles); el delincuente no volvería a tener la oportunidad de cometer otro delito (se ha comprobado que no se readaptan); el presupuesto destinado a las cárceles se reduciría en gran escala; con esta reducción presupuestal se ayudaría a programas de prevención de delitos ó mejorar los salarios y prestaciones de los policías .
Estas son solo algunos de los beneficios inmediatos que se obtendrían con la aplicación de la pena de muerte, además de otras que se obtendrían en el desarrollo de la misma.
Es sabido que la aplicación de esta ley no ayudaría a disminuir los delitos graves de manera inmediata pero si a largo plazo, además se le debe considerar como medida económica.
No se trata de violar los derechos de los delincuentes, se trata de hacer valer los derechos de la mayoría, de los ciudadanos que dedican a trabajar y se esfuerzan por tener un país mejor, se trata de hacer valer el derecho de poder vivir en familia, en ese núcleo fundamental de la sociedad. Aunque muchos que están en contra de aplicar esta ley (entre ellos los defensores de los derechos humanos), así es, aunque parezca incongruente; pero habría que preguntarle a la sociedad, este tema que atañe al pueblo debería ser aprobado por el pueblo, que tal una consulta ciudadana?.
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